Custodia Compartida: Evolución y Aplicación

A PROPÓSITO DE LA GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA

          Desde la Ley 30/1981, que introdujo en nuestra legislación el divorcio y la posibilidad de atribuir a uno de los progenitores la guarda y custodia y la patria potestad conjunta, hasta el momento actual, mucho ha ocurrido en nuestro derecho de familia.

          La Ley 30/1981, atribuía de modo casi exclusivo la guarda y custodia de los hijos menores a la madre, salvo que se acreditase que no era una “buena madre”, fijando para el padre un régimen de visitas restrictivo, y atribuyendo a los hijos y a la madre el domicilio familiar hasta que estos tuvieran independencia económica, imponiéndole al progenitor no custodio la obligación de alimentos cuantificada según sus ingresos y posición social.

           El objetivo de esta ley, principalmente, fue regular la situación de matrimonios en crisis que no podían acceder al divorcio porque no existía normativa al respecto.

         Me atrevo a decir, desde mi experiencia, que esta ley no tenía en cuenta el interés de los menores, que pasaban, de poder estar con sus progenitores todos los días, a ver a su progenitor no custodio dos días cada quince, la consabida coletilla de “fines de semana alternos” y algunos días de vacaciones, entregando las riendas de la educación de los hijos menores a la madre, sin la intervención paterna.

          La Ley 15/2005 de 8 de julio, supuso un avance en la denominada custodia compartida, pero contaba con obstáculos a veces insalvables, como el consentimiento de ambos progenitores y el informe favorable del Ministerio Fiscal, digamos que suponía una apertura favorable al interés del menor, pero se quedaba corta,  se debería avanzar más.

             Es, por un lado el clamor popular de esos padres, que quieren ser coparticipes de la educación de sus hijos, de esas madres que trabajan y que finalmente tienen el mismo tiempo y, a veces menos, que el otro progenitor para dedicarlo a la formación de sus hijos, y de otro,  la jurisprudencia, que va adaptando esa Ley 15/2005 a las circunstancias de vida actuales, y sobre todo al entendimiento de que, por encima de disputas personales y de pareja, muy por encima de medios económicos,  lo único que de verdad debe importar en el momento del divorcio, es el interés del menor, que es la parte indefensa e inocente de la ruptura conyugal.

CUSTODIA COMPARTIDA EVOLUCION

          A partir de ese entendimiento jurisprudencial, en sentencias, entre otras muchas, la de la Sala Primera del Tribunal Supremo de fecha 29/04/2013, Resolución 257/2013, siendo ponente  Seijas Quintana, que establece que: “la guarda y custodia compartida no es una medida excepcional, sino que habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible”…, o cómo precisa la sentencia de 19 de julio de 2013 : “se prima el interés del menor y este interés, que ni el artículo 92 del Código Civil ni el artículo 9 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor , define ni determina, exige sin duda un compromiso mayor y una colaboración de sus progenitores tendente a que este tipo de situaciones se resuelvan en un marco de normalidad familiar que saque de la rutina una relación simplemente protocolaria del padre no custodio con sus hijos que, sin la expresa colaboración del otro, termine por desincentivarla tanto desde la relación del no custodio con sus hijos, como de estos con aquel…,puede entenderse que el gobierno haya presentado y aprobado un anteproyecto de ley sobre el ejercicio de la corresponsabilidad parental en caso de separación nulidad o divorcio.

          Ya el tratamiento del lenguaje adivina un cambio a favor de los menores exigiendo una colaboración de ambos padres para llegar a esa corresponsabilidad en la educación de los hijos, a la que todo menor tiene derecho, esté vigente o no el matrimonio de sus padres. Qué duda cabe que los órganos judiciales están hoy más abiertos a la custodia compartida que cuando se promulgo la ley 15/2005, pero aún hay que batallar más en ese sentido, nadie negara, mirando retrospectivamente a su niñez y adolescencia, la importancia de su padre y su madre en la educación que recibió, seguramente no pueda decir quién de los dos aportó más, pero los sintió igualmente necesarios.

       En nuestro despacho, desde siempre, hemos batallado por la custodia compartida y hemos cosechado para nuestros clientes resoluciones favorables en ese sentido. Apoyamos y apoyaremos el derecho del menor a estar de forma igualitaria con sus dos progenitores, orientamos a los progenitores a despojarse de ese derecho a la educación, que a veces sienten de forma exclusiva y a entender que la educación y formación de los hijos es corresponsabilidad de ambos progenitores, ejercida de forma conjunta en beneficio exclusivamente de esos menores que sienten derrumbarse su mundo cuando sus padres deciden terminar la relación conyugal.

Soledad Galán.

-Abogada-

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