LOS PACTOS PREMATRIMONIALES, CONCEPTO Y ALCANCE.

CON CARÁCTER PREVIO AL MATRIMONIO ¿SE PUEDEN ESTABLECER ACUERDOS PARA EL CASO DE UNA POSIBLE FUTURA RUPTURA MATRIMONIAL?

Durante los últimos cuarenta años el derecho de familia español, se ha venido caracterizando por el reconocimiento, cada vez mayor, de la autonomía de la voluntad. Esta evolución ha venido marcada, en principio por la Ley 14/1975 de 2 de mayo, que elimino las limitaciones a la capacidad de obrar de la mujer casada, pasando por la Ley 11/1981 de 13 de mayo, que estableció la libertad de los cónyuges para poder celebrar entre si cualquier clase de negocio jurídico, y la Ley 30/1981 de 7 de julio, que a través del reconocimiento de la separación y divorcio matrimoniales introdujo el convenio regulador, que permitía a los cónyuges en proceso de ruptura matrimonial consensuar, de mutuo acuerdo, los efectos de esa ruptura, y finalmente la Ley 15/2005 de 8 de julio, que ha reconocido a los cónyuges el derecho a la ruptura matrimonial no causal, es decir, sin más causa que el transcurso del tiempo de tres meses de casados para solicitar el divorcio, lo que supone una ampliación de la autonomía de la voluntad, para separarse o divorciarse, determinando los efectos de la ruptura matrimonial.

Seguro que todos sabemos que en nuestro derecho común, está permitida, por así contemplarlo nuestra legislación las denominadas Capitulaciones Matrimoniales, que tienen lugar con carácter previo a la celebración del matrimonio, como reminiscencia de la antigua prohibición de poder contratar los esposos entre sí. La celebración de capitulaciones matrimoniales, trae como consecuencia lógica que sea la separación de bienes el régimen económico por el que se regirá el futuro matrimonio, siendo esta la norma en autonomías como Cataluña, con derecho Foral, que a través del Código Civil de Cataluña regula el derecho de familia.

LOS PACTOS PREMATRIMONIALES CONCEPTO Y ALCANCE

En nuestro derecho común, la norma es al revés, las capitulaciones matrimoniales son la excepción siendo la norma general la ausencia de capitulaciones lo que automáticamente nos lleva al régimen económico matrimonial de gananciales, que se caracteriza por la presunción de ganancialidad de todo lo que se adquiera durante y constante el matrimonio, lo adquiera uno u otro cónyuge, o ambos con su trabajo.

¿Qué ocurre cuando en el matrimonio se instala el régimen de gananciales? Pues que en caso de ruptura se da un proceso largo, complicado, costoso y sin sentido por la cerrazón a veces de ambos cónyuges, otras de uno de ellos, auspiciado por el malestar personal que, evidentemente, se crea cuando se está instalado en un proceso de ruptura conyugal.

Pero si el llegar a un acuerdo, en el plano económico de reparto de bienes, es complicado, más penoso y sobre todo doloroso es determinar las futuras relaciones paterno filiales, la atribución de la guarda y custodia de los hijos menores, como se ejerce la patria potestad, si se considera la posibilidad de una custodia compartida, el régimen de visitas, en su caso, la pensión de alimentos a los hijos, la prestación por desequilibrio económico al otro cónyuge, la atribución del uso de la vivienda familiar, que hacer en caso de hijos incapacitados, medidas todas ellas a adoptar necesariamente al momento de la ruptura conyugal.

LOS PACTOS PREMATRIMONIALES CONCEPTO
Todos hemos pensado alguna vez, que si todas estas cuestiones se hubieran resuelto con carácter previo al matrimonio, en el momento de la ruptura, momento delicado donde los haya, solo habría que aplicar lo acordado sin más presiones que las ya ocasionadas por el hecho de la ruptura en sí.

¿Admite nuestro derecho positivo los pactos o convenios en previsión de ruptura?
Aunque nuestro Código Civil no contempla expresamente la posibilidad de estos convenios preventivos, no es menos cierto que estos encuentran su fundamento en el principio de autonomía de la voluntad, (art. 1255 CC), la plena capacidad de los cónyuges para contratar entre sí (art. 1323 CC), y, la de adoptar cualquier estipulación por razón de su matrimonio (art.1325 CC), la aplicación a lo acordado de las normas generales de la contratación (art. 1255 CC) que admite su validez siempre que lo acordado no sea contrarios a la ley, la moral o el orden público y la posibilidad de invalidar los acuerdos adoptados por vicios de consentimiento o falta de capacidad (art. 1279 CC).

La existencia de la normativa señalada, así como gran cantidad de sentencias de interpretación de estos convenios preventivos, nos llevan a concluir que estos pactos o convenios son posibles y deseables, y que su eficacia, siempre que los mismos cumplan lo previsto en nuestro ordenamiento jurídico está garantizada.

En Galán Abogados le asesoramos acerca de los pactos en previsión de ruptura, si fuere asunto de su interés.

Soledad Galán Jordano
-Abogada-

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