¿LA PENSIÓN ALIMENTICIA A FAVOR DE LOS HIJOS TIENE FECHA DE EXTINCIÓN?

¿LA PENSIÓN ALIMENTICIA A FAVOR DE LOS HIJOS TIENE FECHA DE EXTINCIÓN?

 

Suele ser muy frecuente que, entre los temas de familia, se nos pregunte por la pensión de alimentos a favor de los hijos, especialmente cuando ya los hijos tienen una edad que ha sobrepasado la mayoría de edad legal.

 

¿Qué es la pensión de alimentos?

Según nuestra legislación vigente y, en concreto el artículo 154 del Código Civil, los alimentos a los hijos no emancipados, trae su causa en el ejercicio de la patria potestad, que es ese conjunto de derechos/obligaciones que tienen los padres para con sus hijos, entre los que se encuentra, la obligación de, velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. Compete a ambos progenitores por igual.

Esto no cambia cuando sobreviene una crisis matrimonial, el padre y la madre, aunque surja una situación de ruptura de la convivencia conyugal, siguen teniendo la obligación, entre otras, de alimentar a los hijos.

 

¿Qué son los alimentos?

La palabra “alimentos” en derecho de familia y referido a los hijos menores de edad, es un concepto amplio que abarca lo que vulgarmente conocemos cómo alimentos y el vestido, la educación, la asistencia médica y sanitaria, y en definitiva la formación integral de un menor de edad. Insisto en lo de menor de edad, porque para ellos este deber proviene directamente del ejercicio de la patria potestad de sus progenitores.

Para los hijos mayores de edad, no emancipados, la obligación de los padres para con ellos reviste un tratamiento diferenciado del anterior, la obligación de alimentarlos no proviene del ejercicio de la patria potestad sino del deber de alimentos entre parientes regulado en el artículo 110 del Código Civil.

 

¿Qué ocurre cuando surge una crisis conyugal que termina en divorcio?

Hay dos situaciones perfectamente diferenciadas;

1º Cuando el menor queda bajo la guarda y custodia de un progenitor.

En este caso concreto, el progenitor no custodio, está obligado a abonar al progenitor custodio una pensión alimenticia a favor del menor, que administra el progenitor que convive con el menor.

2º En caso de custodia compartida.

Ambos progenitores están obligados a prestar alimentos por igual  y hay que establecer una pensión a favor del menor a abonar por el progenitor que, en el periodo de tiempo establecido para el ejercicio de la custodia compartida, no conviva con el menor.

Aclaro el tema diciendo que, si se establece que el menor conviva por meses con cada progenitor, quiere decir que en ese mes el progenitor que no tiene a su hijo consigo abonará la pensión de alimentos al progenitor que durante ese periodo de tiempo conviva con el menor.

En la práctica el establecimiento de la pensión en los regímenes de custodia compartida, tiene carácter simbólico, porque se suele evitar el trasiego de dinero entre ambos progenitores.

 

¿Qué ocurre cuando el menor alcanza la mayoría de edad? ¿Hay que seguir pagando la pensión de alimentos?

La mayoría de edad, por si sola, no extingue el derecho de los hijos a recibir alimentos de sus progenitores. Estamos ante lo que conocemos cómo “mayor dependiente”.  A la mayoría de edad, hay que añadir, que el mayor dependiente haya tenido acceso al mercado laboral, sobre lo que volveré más adelante.

Por mayor dependiente, debemos entender aquella persona que, habiendo alcanzado la mayoría de edad legal, aún está en periodo de formación, no ha terminado sus estudios y no puede acceder al mercado laboral. Los padres tienen la obligación de ayudar a terminar su formación que es la base de su acceso al mercado de trabajo.

Ocurre, en no pocos casos, que algunos hijos en ese periodo de formación, prolongan sus estudios de forma abusiva, por ejemplo matriculándose en una carrera después de otra, con lo que su formación parece que no acabara nunca.

Otros se matriculan una y otra vez en cursos que nunca terminan, se dan de alta cada año en una carrera universitaria o de formación profesional a cuyas clases nunca aparecen y no se puede comprobar su rendimiento, carreras o formación profesional   que nunca terminan por su falta total de aprovechamiento.

Otro factor a tener en cuenta es la precariedad en el empleo. Algunos jóvenes por la situación económica del país, no consiguen un contrato por tiempo indefinido que pueda dar estabilidad a sus vidas y trabajan más o menos, con contratos temporales, pero siguen percibiendo la pensión alimenticia del progenitor no custodio, ocultando a veces a éste que realmente ya pueden mantenerse por sí mismos, en una situación abusiva que mantienen mientras el progenitor no custodio, averigua o no esa situación y tiene que acudir a los tribunales, cuando lo lógico sería liberarle de esa pensión que ya no deben abonar, con una conversación entre alimentante y alimentista.

 

¿Qué hacer si mi hijo se encuentra en alguna de esas situaciones? ¿Debo seguir pagando la pensión de alimentos?

Si el mayor dependiente está en fase de formación y los rendimientos académicos son los normales, por supuesto que hay que prestarle alimentos hasta su total formación.

Si el mayor dependiente prolonga indefinidamente su formación, con cursos o cualquier otra forma de estudios que, a determinada edad, hace que ya no sea razonable prolongar por más tiempo su formación académica, el progenitor no estará obligado a prestar alimentos.

Si el hijo alcanza una edad en la que ni estudia ni trabaja por su escaso rendimiento académico, el progenitor que le abona la pensión puede pedir su extinción, sobre la base de que un adulto debe procurar sus propios medios de subsistencia, evitando de esta forma el parasitismo social.

Finalmente, tenemos que considerar la situación económica laboral del país y la precariedad en el empleo. Son factores que afectan a la población en general y a los jóvenes en particular. Los contratos por obra, atacan de  forma indecente la estabilidad en el empleo. La estabilidad en el empleo y un salario digno ofrecen a los jóvenes la posibilidad de emanciparse, la oportunidad de adquirir una vivienda propia o simplemente la de pagar una renta. En definitiva, tener una vida propia y cortar así el cordón umbilical que le une a sus padres.

Teniendo en cuenta estos  factores, la jurisprudencia de las Audiencias Provinciales, que es la más abundante en estos casos, sin menospreciar las del Tribunal Supremo, determina que el acceso al mercado laboral, aunque sea con una retribución reducida o con contratos de trabajos temporales, es causa suficiente para dejar sin efecto la prestación de alimentos fijada en proceso matrimonial.

Para cualquier aclaración, estamos a su disposición.

SOLEDAD GALAN JORDANO

-.ABOGADA.-

 

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